Bibliographic record
Abstract
Ha cambiado mas la comunicacion cientifica en las tres ultimas decadas que durante todas las anteriores. Exceptuando quizas aquellas lejanas en que descubrio la escritura y la imprenta. Cuando el 25 de noviembre de 1989 alumbro esta Revista, no existian en el pais Internet, telefonia celular, tableta digital y ni asomaba en el mercado la computadora” Apple Macintosh con sus mas de 7 kilossorprendente 1 MB de memoria RAM. Escribiamosmano y maquina.que todas las publicaciones del mundo, su ambito estaba limitado el alcance fisico de los ejemplares impresos, transportados por el correo terrestre y aereo. Unos pocos centenares, para suscriptores (miembros de la SCCP), algunas bibliotecas y el archivo. Pero estabamos tan contentos. Por fin habiamos ingresado al mundo editorial, al gran debate, a la gran asamblea de la ciencia y a su constancia historica. Dejabamos huella. Y habia sucedido treinta y tres anos despues de constituirnos en sociedad cientifica. Treinta y tres anos durante los cuales la casuistica, la experiencia y la investigacion represadas que no hallando salida al mar por los escasos y para nosotros estrechos canales internacionales, clamaban por uno propio. Tardamos madurando el buen proposito, acumulando razones, midiendo los recursos, dudando, debatiendo una y otra vez hasta que la tenacidad de Jorge Cantini, primer editor, logro empujarnos. No resentimos entonces el universo restringido, la lenta circulacion, escasa perfusion, poca visibilidad, casi ninguna citacion ni tenue impacto. Parametros con los que hoy se quiere medir la eficacia de las revistas. Y no podiamos resentirlo porque tal era el contexto de la epoca, la dimension, la norma general, y menos podiamos adivinar el futuro que se nos venia encima, todo esto que ahora nos es tan familiar. Viviamos el presente, dabamos cada paso a su discutido turno. Aquel,habia tardado mas de tres decadas; hacernos un medio cientifico periodico, de comunicacion escrita para la especialidad. Propio, pero con aspiraciones abiertas a difundir dentro y fuera del pais el trabajo primordialmente nacional, sin perjuicio de autorias extranjeras. Proposito constitutivo de una sociedad cientifica, ya bien establecida en lo academico, asistencial e institucional, pero aplazado en el estancamiento de la informacion y el desaliento de la investigacion inedita. Eran dias duros aquellos de la fundacion. El XXII congreso de la SCCP, programado para Barranquilla, debio ser cancelado a ultima hora por el caos y la violencia desbocados que marcaron ese ano a fuego en la memoria nacional como uno de los mas nefastos e influyentes en el devenir. El avion que debio tomar el presidente de la sociedad para regresar a su sede (Cali), tras la ceremonia de lanzamiento de nuestro primer numero en el Club Medico de Bogota, y que por un imprevisto no tomo, fue dinamitado en vuelo. Afuera, la caida del muro de Berlin, la revuelta de la Plaza Tiananmen en Pekin, la firma del Protocolo de Montreal en defensa de la capa de ozono y la subsiguiente publicacion, tres anos despues, del libro “El fin de la historia”, proclamaban un replanteamiento mundial. Paradojica y simultaneamente, la cirugia plastica colombiana se adentraba en una era de crecimiento, bonanza economica y efectos colaterales. Se disparaban el mercado de la cosmetica y la demanda de plazas en los programas de posgrado. Estos, muchos menos que ahora y ubicados casi todos en grandes universidades, comenzaban a multiplicarse. Mas no daban abasto, motivando la migracion caudalosa de aspirantes al entrenamiento. El credito, la autoridad y consideracion social de la especialidad se mantenian muy solidos. Ninguna entidad estatal o interestatal habia juzgado necesario lanRCCP Vol. 25 num. 2 9 Diciembre de 2019 Datos de contacto del autor Jorge Arturo Diaz Reyes, MD. Correo electronico: direccionrevista.sccp@cirugiaplastica.org.co, jadir45@gmail.com zar interdicciones a los implantes mamarios, la joven lipoescultura o los procedimientos plasticos en ninos. La judicializacion de cirujanos era estadisticamente insignificante. La relacion medico-paciente se construia sobre la confianza mutua y no era bien visto comprar seguros de “mala practica”, ni hacer firmar a pacientes y testigos minuciosos y prevenidos contratos legales de “consentimiento informado”. La preocupacion por la morbimortalidad en cirugia estetica no habia alcanzado los medios ni el imaginario colectivo. La frontera entre ciencia y pseudociencia parecia mas nitida. El discurso pseudocientifico era menos sofisticado en el mercadeo de soluciones y prestigios “plug and play”. Los “speakers” de marca publicitaban mas que disertaban. Faltaba casi un lustro para la promulgacion de la Ley 100 que alteraria tanto el ejercicio medico en Colombia, intermediandolo masivamente y motivando una escalada de intrusismo y colonizacion hacia la cirugia estetica, unico frente laboral medico dejado libre. Fenomeno que, animado por la concomitante legislacion de libre competencia, el insuficiente control estatal y una propaganda desaforada, terminaria convertido en problema de salud publica. Desbordando los esfuerzos de la SCCP por apuntalar las barreras de la etica y el decoro, a costas de mantener sus miembros en desventaja competitiva frente a la promiscua e indiscriminada oferta de servicios. ?Que paso? El Progreso. Que nunca es unidireccional ni homogeneo en todos los frentes. Porque uno de sus aspectos mas determinantes, el cientifico-tecnico, neutral por definicion, deja de serlo convertido en instrumento interpretado por los imperativos economicos, que hacen de si mismos el fin que justifica los medios. Ese pragmatismo, que subordina lo etico a lo rentable inmediato es una de las claves para entender el efecto del ultimo treintenio sobre la cultura, la convivencia humana y la condicion ecologica del mundo. Que no cargaba entonces los estigmas de las enormes islas de plastico en los oceanos, la criticamente gruesa capa de suciedad atmosferica, tal deshielo de los polos, ni la pesadilla orwelliana del poder omnipresente hecha realidad. Diez anos despues del numero 1, a principios del presente siglo, la tecnologia informatica se comenzo a generalizar en la practica y la comunicacion medica. Ofreciendo una oportunidad para expandir nuestra publicacion, que, ya quinceanera, propuso en 2004 su adopcion y acceso abierto. En 2013 la version electronica de la revista (www.cipastica.com) fue definitivamente autorizada y el mismo ano obtuvimos la primera indexacion (Publindex- Colciencias). Al tiempo que globalmente y sobre las evidencias, arreciaban criticas a los monopolios editoriales, la encriptacion del conocimiento, el encarecimiento de la informacion, los mecanismos oficiales y privados de legitimacion e ilegitimacion de publicaciones y la presencia de intereses extracientificos en el sistema de revistas que afectan su credibilidad. Clima constatado por examenes a la opinion publica. Ejemplo, la encuesta (2016) de la Fundacion Espanola para la Ciencia y la Tecnologia (FECYT), dependencia del Ministerio de Ciencia, innovacion y universidades, en la cual mayoritariamente los interrogados contestaron que la ciencia no es fiable cuando estan los intereses economicos en juego. (Javier Salas, capitulo: Pseudociencias, del libro “Ciencia sin ficcion”, editorial Debate, 2019). Nuestra historia esta escrita en los veinticinco volumenes de la Revista Colombiana de Cirugia Plastica y Reconstructiva, que esta edicion de su trigesimo aniversario completa. El futuro, anunciado por la impresion 3D, la telefonia 5G, la computacion cuantica con sus nuevos algoritmos y la inteligencia artificial, arranca con advertencias como la de Richard Clarke, (exasesor de los presidentes estadounidenses Bill Clinton y George W. Bush), espetada el siete de octubre pasado, durante su conferencia inaugural del Congreso Mundial de Tecnologias de la Informacion, realizado en Erevan, la cual hiere, mas que por obvia por justificada: “La revolucion tecnologica necesita etica o nos esclavizara”.1
Fetched live from OpenAlex and de-inverted. Abstracts are not stored in this database: the inverted indexes are 8.6 GB of the frame’s 9.3 GB of text, and the host has 13 GB free.
How this classification was reachedexpand
Full frame distilled prediction
Teacher imitationNot calibrated prevalence, not ground truth. Human validation pending. Learned from the 10,348 direct Codex labels and 10,348 direct Gemma labels. Candidate is the union of thresholded teacher heads; consensus is their intersection. These outputs are machine_predicted_unvalidated and are not human labels or direct frontier model labels.
Codex and Gemma teacher scores by category
| Category | Codex | Gemma |
|---|---|---|
| Metaresearch | 0.001 | 0.001 |
| Meta-epidemiology (narrow) | 0.001 | 0.001 |
| Meta-epidemiology (broad) | 0.002 | 0.000 |
| Bibliometrics | 0.001 | 0.001 |
| Science and technology studies | 0.000 | 0.000 |
| Scholarly communication | 0.002 | 0.001 |
| Open science | 0.001 | 0.000 |
| Research integrity | 0.001 | 0.001 |
| Insufficient payload (model declined to judge) | 0.005 | 0.011 |
Machine scores (provisional)
The two teacher heads of the student model, read on this work. A score orders the frame for review; it never asserts a category, and the validation status ships verbatim with every row.
Baseline scores from an immature model (maturity gate not passed, 7 training rounds). Scores rank; they never assert a category.
score_only:v0-immature-baseline · verbatim from the scoring run: score_only means the number may rank works, and no category label ships from itClassification
machine, unvalidatedMachine predicted; both teacher heads agree on what is shown here.
How this classification was reached, model by model and score by score, is at the end of the page under "How this classification was reached".