Jacques Maritain y la polémica sobre la Teoría de la Relatividad
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Abstract
Jacques Maritain y la polémica sobre la Teoría de la Relatividad Si quis imperitus mathematicae artis contra mathematicos scribat aut expers philosophiae contra philosophos agat, quis etiam ridendus vel ridendo non rideat?(Glossa ord.cit.en S. THOMAE, In 118ethium, II, 3, sed contra 6°) C'est une chose redoutable pour une civilisation d'avoir des savants privés de bon sens. .MARITAIN, Réflexions sur l'intellience, p. 259) Introducción: el debate filosofía-ciencia La problemática acerca de las relaciones entre filosofía y ciencia ha ocupado la reflexión de los más encumbrados pensadores desde hace más de un siglo.A pesar de la profusa bibliografía que se ha acumulado a propósito de esta cuestión, el interés por ella no ha perdido vigencia.Y tal hecho no sorprende si se tienen en cuenta las profundidades a las que es preciso descender en el océano del conocimiento humano para entrever una respuesta.Una de las facetas más promisorias del asunto, a mi entender, se abre a partir de la polémica surgida en los años 60 entre Popper y Kuhn.En su provocativo ensayo La estructura de las revoluciones científicas, el físico e historiador norteamericano introduce una nueva variable en la discusión: no basta con tener en cuenta lo que cada saber significa objetivamente y de acuerdo a ciertos cánones aceptados.También conviene considerar lo que tanto filósofos como científicos ponen en práctica de hecho y, con más interés aún, las formas históricas que asume la interacción entre los saberes.Pienso, como ejemplo, que desde los comienzos del cristianismo la teología y la filosofía sostuvieron un diálogo intenso, no exento de conflictos y desinteligencias, pero que al cabo de trece siglos dio pruebas elocuentes de fecundidad.Y fue recién entonces que la quaestio teórica tuvo lugar, a par-OSCAR H. BELTRÁN tir del depósito magisterial de la Iglesia y con el andamiaje estructural de la lógica de Aristóteles.Antes de eso, a duras penas puede encontrarse una reflexión puramente doctrinal sobre el tema en algunos escritos de la Escuela de Alejandría, San Agustín, Boecio, Escoto Eriúgena y Abelardo.La relación de armonía entre razón y fe no surgió de un plácido debate académico sino que se puso a prueba bajo el apremio de las herejías, la predicación en tierras islámicas y la amenaza permanente de los cismas.Por eso, vale pensar que los casos concretos en que se desenvuelve el debate filosofía-ciencia tienen un valor testimonial irremplazable.En no pocos de los trabajos publicados a este respecto, se ve claramente que los investigadores asumen como saber filosófico y saber científico "lo que se ha venido haciendo hasta ahora bajo tal nombre".Y está muy bien.Pero es justamente en esa línea de examen que, de vez en cuando, aparecen experiencias puntuales en el ejercicio mismo de estos saberes que provocan una conmoción especial y obligan a ambas partes a examinar a fondo sus planteos.En otras palabras, se tiene la impresión de que no se llegará a alcanzar lo más hondo del problema sino desde una suerte de hermenéutica de ciertos episodios que sirven de testigo y ponen a prueba la vigencia de los principios.Más allá de las posiciones adoptadas en cada oportunidad, todo el mundo reconoce el carácter revelador que han tenido algunos conflictos concretos, como el caso Galileo o la aparición de las obras de Darwin, Tehilard, Monod o Hawking.Un caso testigo El caso que deseo proponer en esta ocasión tiene como protagonistas a dos de las figuras más prominentes del quehacer intelectual del último siglo: Albert Einstein y Jacques Maritain.El año pasado, justamente se desarrollaron numerosos encuentros de homenaje y reflexión sobre la obra del gran físico alemán, ya que se cumplían 50 años de su fallecimiento, el 18 de abril de 1955, y 100 años de la publicación del primer trabajo referido a la teoría especial de la relatividad, en 1905.Por mi parte, tomé intervención en varias reuniones sobre el tema, y en ocasión de lo dicho en esas oportunidades, he dado forma al presente trabajo.Concedo que esta observancia de las efemérides tiene algo de liturgia profana con ornamentos de frivolidad, pero valga la pena como excusa para evocar un episodio de gran significación para el debate epistemológico.En cuanto a la figura de Maritain, tiene en este caso una pertinencia muy especial.En efecto, su intervención en esta polémica va más allá de un arrebato combativo o una denuncia ocasional.Al cabo de un traumático peregrinaje intelectual y religioso, su espíritu se aferró al baluarte de la metafísica realista en un contexto decididamente hostil, donde prevalecían el enfoque analítico y el neopositivismo.Desde el punto de vista político, la Primera Gran Guerra había dejado a Europa devastada y se vivían tiempos de acentuada enemistad entre Francia y Alemania, no sólo desde sus respectivos gobiernos sino más aún en su propuesta cultural.Con JACQUES MARITAIN Y LA POLÉMICA SOBRE LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD 213 fogosa retórica, y desde su cátedra de Historia de la Filosofía Moderna en el Instituto Católico de París, Maritain no disimuló su antipatía por lo germánico.En ese contexto enrarecido la aparición de la teoría de Einstein representaba un desafío amenazador'.Confieso que mi primera aproximación a la relación entre ambos genios fue al descubrir que durante varios años compartieron la placidez del campus universitario de Princeton, en New Jersey, Estados Unidos.En efecto, allí encontró Einstein su refugio cuando, en 1933, recrudeció la persecución de los judíos en Alemania.Y allí se estableció Maritain en 1948, tras haber servido como embajador de Francia ante la Santa Sede después de la II Guerra Mundial.A decir verdad, lo que he investigado hasta el presente no me indica que se hayan encontrado en persona durante esos poco más de 6 años de vecindad.Los archivos de Einstein mencionan una carta que le dirigió Maritain por esa época pero desconozco su contenido.En todo caso, lo que sí ha dejado huellas es la controversia suscitada por la difusión de la teoría de la relatividad especial y sus repercusiones filosóficas.El orden que he de seguir será el siguiente: primeramente evocaré, para cada uno de estos personajes, las circunstancias que precedieron a su encuentro.Luego comentaré los trazos principales de la discusión.Mostraré luego los rasgos del pensamiento de cada uno y, especialmente en el caso de Maritain, los ajustes apreciables en su teoría a partir del conflicto.Intentaré, finalmente, aportar algunas reflexiones conclusivas.Antecedentes 1: Albert Einstein Es muy común encontrar en la biografía de los grandes científicos un período muy breve de tiempo en el que, bajo una suerte de arrebatadora inspiración intelectual, salen a la luz sus intuiciones más valiosas, tras lo cual sobreviene una larga etapa de crítica y decantación, pero de escasa originalidad.Este fenómeno, que habitualmente acaece en los años juveniles, ha dado que hablar a más de un psicólogo.Newton tuvo su annus mirabilis en 1666, a los 23 años, cuando desarrollo en su mayor parte el cálculo infinitesimal, la teoría corpuscular de la luz y los esbozos de la gravitación universal (a partir del conocido episodio del manzano).En el caso de Einstein, fue en 1905, con apenas 26 años.En pocos meses vieron la luz varios trabajos fundamentales para el porvenir de la física: el primero sobre el movimiento browniano, el segundo sobre el efecto fotoeléctrico y el ter-La mirada negativa de Maritain hacia el espíritu alemán se relaciona directamente con el cisma luterano y la herida que significó para su amada Iglesia Católica.La ruptura religiosa es a su entender el origen del proceso moderno y su secuela en la figura de Nietzsche con su nihilismo beligerante y desde allí, supone Maritain, se nutre la doctrina del militarismo que condujo a la guerra franco-prusiana y, finalmente, a la gran conflagración del 14.Cf.L'esprit de la philosophie moderne (Oeuvres Complétes, París: Editions Universitaires Fribourg -Editions Saint Paul, 1982-1999, tomo I, pp.823-887), Le róle de l'Allemagne dans la philosophie moderne (OC I, pp.889-1025) y La science allemande (OC I, pp.1040-1043).Estas obras, escritas justamente durante la guerra, dieron paso, con el tiempo, a una mirada más serena y atemperada.Las crónicas de época relatan las dificultades y gestos poco hospitalarios que padeció Einstein en su visita a París a la que me referiré en seguida.cero sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento, donde plantea por primera vez las ecuaciones de la teoría de la relatividad especial o restringida2.Ese mismo año inicia su carrera docente en Berna.En los años siguientes ejerce como profesor en Zurich y Praga.En 1914 se incorpora como investigador a la Academia Prusiana de Ciencias de Berlín.Max Plank lo propone como director del organismo de investigación en física teórica de Alemania.En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, publica los Fundamentos de la teoría de la relatividad general y un ario más tarde las Consideraciones cosmológicas sobre la teoría de la relatividad generala.En 1919 su aventajado discípulo, Arthur Eddington, encabeza la expedición que observó el eclipse total de Sol en Sudáfrica, con el propósito de corroborar ciertas predicciones de la teoría.Al haber alcanzado un resultado en principio satisfactorio, la fama de Einstein cobró proporciones idolátricas.Aclamado en los ámbitos más encumbrados del mundo científico, recorre los Estados Unidos, Europa, China y Japón dictando conferencias.Incluso visita nuestro país en 1925.La Academia de Suecia le entrega el Premio Nobel en 1921 aunque el motivo no es justamente su teoría de la relatividad sino sus contribuciones a la física cuántica a partir del análisis del efecto fotoeléctrico.Según parece los severos miembros del comité no querían avalar una teoría que, por entonces, resultaba demasiado audaz y especulativa.Pero a causa de la presión internacional decidieron entregarle el galardón por motivos tal vez no tan espectaculares pero má
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Distilled classifier scores by category (both heads)
| Category | Codex | Gemma |
|---|---|---|
| Metaresearch | 0.010 | 0.018 |
| Meta-epidemiology (narrow) | 0.000 | 0.000 |
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| Insufficient payload (model declined to judge) | 0.005 | 0.001 |
Machine scores (provisional)
The two teacher heads of the student model, read on this work. A score orders the frame for review; it never asserts a category, and the validation status ships verbatim with every row.
Baseline scores from an immature model (maturity gate not passed, 7 training rounds). Scores rank; they never assert a category.
score_only:v0-immature-baseline · verbatim from the scoring run: score_only means the number may rank works, and no category label ships from itClassification
machine, unvalidatedMachine predicted; a candidate call from one source (direct Gemma or distilled Codex), not a consensus.
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