Fronteras en las Américas – Integración, seguridad y migración: enfoques críticos
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Abstract
Fronteras de laboratorio 1Las Américas constituyen un laboratorio de primer orden para estudiar el fenómeno de las fronteras y su evolución.Y no es solo porque, durante la década del «mundo sin fronteras», el continente americano ha visto cómo se han multiplicado los proyectos de integración regional -en particular con el MERCOSUR y el TLCAN, que han visto cómo los países se han acercado y han rebajado sus barreras aduaneras-, sino también porque, desde hace algunos años, esas mismas fronteras se han convertido en puntos de crispación debido a una serie de problemas que se han agravado, entre otros, tráficos de todo tipo y tensiones territoriales.Esta evolución reciente nos lleva a proponer una lectura crítica de los procesos fronterizos que recorren el continente para caracterizarlos mejor, tanto desde el punto de vista de sus especificidades continentales como de la manera en que esta región hace legibles las grandes tendencias mundiales.En un contexto mundial de auge teórico de los estudios sobre fronteras, puede ser interesante preguntarse en qué medida un enfoque continental permite evaluar las especificidades regionales, pero también contribuir de forma original a este esfuerzo epistemológico (Mezzadra S. y B. Neilson, 2013), (Nail, 2016), (Parker et al, 2012), (Wastl-Walter, 2012).2 En este número de la revista IdeAs hemos querido abordar la temática de las fronteras a través del prisma de las dos dinámicas -a primera vista antitéticas-de la seguridad y la integración, así como de su impacto en la migración.Presentes en procesos contradictorios de «desmantelamiento y construcción» (Machado De Olivera, 2009: 19), Fronteras en las Américas -Integración, seguridad y migración: enfoques crít... IdeAs, 18 | 2021 3El continente americano ha sido escenario del apetito colonial de los poderes europeos y se ha visto sometido a su influencia directa durante casi cuatro siglos, desde su (re)descubrimiento en 1492 hasta la descolonización en la primera mitad del siglo XIX.Espacio de creación de zonas de influencia y de implantación de auténticos imperios coloniales, las Américas se convirtieron en una prolongación del Viejo Mundo y, al ser una fuente inagotable de recursos, en una pieza clave de la economía mundializada que empezó a desarrollarse después.Desde la descolonización, el continente se ha convertido en un espacio en donde Occidente reinventa constantemente las modalidades de su liderazgo global [Rouquié A., 1987]. 4Un aspecto que tienen en común las Américas es que sus fronteras se fijaron con el fin de «ordenar» el continente (Popescu G., 2011), antes incluso de que se crearan los Estados-nación.Más concretamente, estas fronteras combinan de manera original dos formas de apropiación territorial: por una parte, una lógica de conquista zonal colonizadora (frontier), cuyo objetivo es poner en valor un entorno considerado salvaje (wilderness) -lógica que fue teorizada por Frederick Turner en lo que respecta a Estados Unidos (Turner F., 1964)-y, por otra parte, el deseo de definir un mundo en redes desde la perspectiva occidental del espacio (boundary) (Perrier Bruslé L., 2007). 5Esta doble lógica de conquista se aplicó en detrimento de las poblaciones amerindias que poblaban el continente.Los poderes coloniales, y luego los Estados recién independizados, se han servido de las fronteras -sistema de organización espacial ajeno a las poblaciones autóctonas-para esclavizarlas y dominarlas limitando su movilidad, condenándolas a señalar residencia en reservas o en algunos países, o imponiéndoles una identidad «nacional» que no era la suya (Rensink B., 2018).La «violencia» de las fronteras (Jones R, 2017) no es nueva y, en lo que se refiere a las Américas, su carácter sobreimpuesto y exógeno, cuando algunos las verían como antecedentes, enraíza esta violencia en la historia misma del continente, planteando preguntas en términos de legitimidad e identidad.
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How this classification was reachedexpand
Full frame machine prediction
Teacher imitationNot calibrated prevalence, not ground truth. Human validation pending. The Gemma side is a direct model label for every work in the frame, read from the title-only record. The Codex side is a classifier learned from the 10,348 direct Codex labels and calibrated to design-weighted sample rates; fields without enough sample support carry no Codex call. Candidate is the union of the two sides; consensus is their intersection. These outputs are machine_predicted_unvalidated and are not human labels.
Distilled classifier scores by category (both heads)
| Category | Codex | Gemma |
|---|---|---|
| Metaresearch | 0.004 | 0.005 |
| Meta-epidemiology (narrow) | 0.000 | 0.000 |
| Meta-epidemiology (broad) | 0.000 | 0.000 |
| Bibliometrics | 0.003 | 0.004 |
| Science and technology studies | 0.007 | 0.026 |
| Scholarly communication | 0.007 | 0.005 |
| Open science | 0.001 | 0.004 |
| Research integrity | 0.004 | 0.005 |
| Insufficient payload (model declined to judge) | 0.004 | 0.000 |
Machine scores (provisional)
The two teacher heads of the student model, read on this work. A score orders the frame for review; it never asserts a category, and the validation status ships verbatim with every row.
Baseline scores from an immature model (maturity gate not passed, 7 training rounds). Scores rank; they never assert a category.
score_only:v0-immature-baseline · verbatim from the scoring run: score_only means the number may rank works, and no category label ships from itClassification
machine, unvalidatedMachine predicted; a candidate call from one source (direct Gemma or distilled Codex), not a consensus.
How this classification was reached, model by model and score by score, is at the end of the page under "How this classification was reached".